2º Teórico de Psicología
I
02 de Mayo de 2007
Profesora Adjunta a cargo Ana María Talak.
Unidad 1 - Problemas y perspectivas histórico-epistemológicas de la
Psicología.
Unidad 1, punto 4.
Georges Canguilhem, intentará definir qué es
la Psicología por el proyecto o lo proyectos que esta sostiene, y se opone al
enfoque adoptado por Daniel Lagache en su libro “La
unidad de la Psicología” de 1947. En “¿Qué es la Psicología?”, conferencia escrita
alrededor de 1950, Canguilhem sostiene que “la Psicología no sabe lo que es”,
no tiene su especificidad claramente definida. Canguilhem, al preguntar por el
concepto de la psicología, le interesa encontrar lo que todos los saberes
psicológicos tienen en común. La pregunta por el concepto es la pregunta por la
esencia de algo. Pero una ciencia ya no se define por el método ni por el
objeto de estudio. Tampoco puede definirse únicamente desde los resultados de
su práctica (que en el caso de la psicología, no podía demostrarse que esos
resultados eran producto de la aplicación de un saber científico). Según
Canguilhem, lo que define una disciplina científica es el proyecto que
dirige sus indagaciones.
En la última clase
vimos la pregunta que se hace Canguilhem acerca de cuál es el concepto que define la Psicología y también vimos
la respuesta de Lagache porque es con él con quien está discutiendo. Lagache dice
que la Psicología, a pesar de la diversidad de escuelas o corrientes, se puede
definir como una teoría general de la
conducta. Y que no obstante la diversidad de tendencias encontradas
(humanismo y naturalismo psicológicos), estas no son incompatibles sino
complementarias. Así intenta reunir bajo un mismo campo los aportes de la
Psicología Experimental (que trabaja mayoritariamente en el estudio de la
conducta animal, en temas de psicofisiología, en la medición de tiempos de
reacción y en la aplicación de tests psicométricos), y los aportes de la clínica psicoanalítica.
Y los integra a través del concepto de conducta. Esta noción de conducta
utiliza a su vez, conceptos de la biología como una adaptación al medio que
busca reestablecer un equilibrio perdido, pero también incluye términos del
humanismo y en este sentido el “medio” no es un medio natural o un simple conjunto
de estímulos, sino que es un mundo de significaciones, de sentido, y por eso la
adaptación del organismo no es simplemente una respuesta mecánica.
Canguilhem critica esta
definición diciendo que la respuesta que da no alude al concepto de Psicología,
pues encontrar el concepto sería descubrir en cada situación, es decir en cada
disciplina que se dice psicológica, características en común, esenciales. Cree que
la de Lagache es más bien una respuesta política, en el sentido de que lo que
se busca es que todos puedan trabajar como quieran dentro de un campo común, el
de la Psicología. En este sentido, la operación realizada por Lagache se parece más a la búsqueda de un pacto de
convivencia pacífica que al establecimiento de una definición.
Para Canguilhem, el problema reside en seguir
intentando definir la psicología como ciencia a partir del objeto (la conducta)
o del método (la experimentación). Una disciplina debe definirse por el proyecto que sostienen los investigadores.
Definir una disciplina por su objeto implica sostener una concepción realista
ingenua, como si existiera en el mundo real “algo” que pueda recortarse y
estudiarse científicamente.
Canguilhem viene de una tradición francesa de
historia de las ciencias, influida fuertemente por la epistemología, que resalta
más bien el carácter de construcción teórica de la ciencia. Entonces se propone
indagar cuál es el proyecto que sostiene las investigaciones psicológicas. Para
indagar los proyectos, propone buscar los momentos en los cuales los proyectos
se originan. Por eso acude a la historia de la Psicología. Analizará a través
de ella, si hay diversidad de proyectos, y si los hay, si convergen en un
proyecto común.
Para responder la pregunta ¿qué es la Psicología? Recurre
entonces a la historia de la misma[1].
La historia que va a desarrollar es una historia
teleológica[2],
es decir, que intente indagar los proyectos que llegan hasta el presente. Aquí
el fin es el presente. No le interesa aquello que no tenga conexión con el
presente. Pero no es una historia justificacionista, es decir, una historia que
piense que todo lo desarrollado anteriormente tenía como fin necesario un
progreso hacia el presente y que el presente es lo mejor.
Al indagar sobre la historia, encuentra tres
grandes proyectos: uno es el de la Psicología como ciencia natural, otro es el
de la Psicología como ciencia de la subjetividad, y el tercero es el de la
Psicología como ciencia del comportamiento o “biología del comportamiento”. Los
tres se desarrollan hasta la actualidad. La pregunta que hace Canguilhem a cada
uno, es propia del análisis de un filósofo, ¿qué concepción de “ser humano”
sostiene ese proyecto?, ¿cómo piensa y estudia al ser humano?
La
Psicología como ciencia natural.
Aquí el punto de partida es la concepción griega.
Según Aristóteles, todo ser individual existente es un compuesto de materia y forma. En el caso del ser
vivo, el alma es la forma, mientras que el cuerpo es la materia. El alma es la
forma que mueve el cuerpo, pero movimiento para Aristóteles no es lo que
nosotros entendemos por movimiento,
sino que es sinónimo de cambio.
Aristóteles también delimitó los sentidos
externos y los sentidos internos (como la imaginación, el sentido común,
etc.).
Este proyecto se continúa luego en la obra de
Galeno en el siglo II d.C., quien fue el primero en sentar las bases para
ubicar lo psíquico en el cerebro, en el sistema nervioso, y lo psicopatológico
con asiento orgánico en el sistema nervioso. Sostenía que los nervios eran como
tubos por donde corrían los espíritus animales que movían el cuerpo. Esta
concepción se mantiene hasta principios del siglo XIX, cuando se avanza en las
investigaciones sobre el sistema nervioso y se reemplaza la idea de los “espíritus
animales” por la noción de “impulso eléctrico”.
La
Psicología como ciencia de la subjetividad.
Surge con la modernidad, centrada en el ser humano, con una vida interior
conectada con el mundo exterior a través de los sentidos, capacidades mentales,
etc.
Ahora bien, antes de la Modernidad había muchos
filósofos y pensadores, que postularon teorías acerca de cómo podía ser la
mente humana. Sin embargo este proyecto surge en la Modernidad ya que frente a
la Revolución científica de los siglos XVI (Renacimiento) y XVII, sobre todo por
los desarrollos de la nueva física, la pregunta se dirige al ser humano, el cual
tiene una experiencia finita y limitada pero puede producir el conocimiento
científico que parece tener una validez ilimitada. También en estos siglos se inicia
un proceso de secularización, durante el cual la verdad deja de tener su
fundamento último en Dios, y entonces se acentúa el interés por lo humano, en
busca de un nuevo fundamento.
El proyecto de una psicología moderna como ciencia
de la subjetividad se diferencia de la psicología como ciencia natural. Dentro
de este proyecto Canguilhem sitúa la psicología en relación a una ciencia del sujeto
pensante y en relación a una ciencia del sujeto del querer. Desde
allí, encuentra tres divisiones: 1) la física
del sentido externo, que deriva de la física moderna; 2) la ciencia del sentido interno (que deriva
de la filosofía moderna); y 3) la ciencia
del sentido íntimo. Las dos primeras se basan en el sujeto pensante. La
tercera, en el sujeto del querer.
La física del sentido externo. Se constituye para dar cuenta del sujeto
pensante como fuente del error. Si la física establece una diferenciación entre
la experiencia científica basada en el cálculo, y la experiencia
sensible, fundada en lo cualitativo sensible, la psicología debe dar cuenta
de “los residuos irreales de la experiencia”. Se llama física del sentido externo, pues tiene que justificar sus
conocimientos frente a la “física”, y debe ser como ella, un cálculo de las
relaciones constantes y cuantificables entre las sensaciones. La psicofísica de
Fechner y la psicología experimental de Wundt[3]
en la segunda mitad del siglo XIX tienen entonces su origen y su condición en
la fïsica moderna.
La ciencia del sentido interno tiene como objeto la conciencia de sí
y como método la introspección. Pretende fundarse en la filosofía, en las Meditaciones
Metafísicas de Descartes (1641). Se plantea aquí que el alma es más fácil
de conocer que el cuerpo, ya que puede conocerse en forma inmediata, sin
mediación. La afirmación “yo pienso, por lo tanto existo” como primer verdad
indubitable, demuestra que lo más seguro para conocer, no es empezar por la empiria, como proponían los empiristas, sino por lo más
subjetivo e interno. Invierte la prioridad que reinaba hasta entonces respecto
del conocimiento.
Mientras Descartes propone que el alma puede
conocerse a sí misma como sujeto pensante, Aristóteles y sus seguidores
modernos, sostienen que el alma es como un espejo, que puede reflejar la
realidad pero no puede reflejarse a sí mismo.
A partir de aquí surge una división en la
Psicología, la Psicología racional y
la Psicología empírica. La primera
basada puramente en la capacidad del sujeto que conoce sin importar lo
empírico. Y la segunda por el contrario, resaltando el papel de la percepción
de los datos como el material básico a partir del cual se produce el
conocimiento.
En la segunda mitad del siglo XVIII Immanuel Kant realiza una crítica a estas dos Psicologías. Sostiene
que para que haya conocimiento tiene que haber un aporte de los sentidos como
decían los empiristas, pues la razón por sí sola no produce conocimiento, es
solo especulación, reflexión. Pero también es necesario que el sujeto que
conoce realice su aporte enlazando, vinculando, clasificando mentalmente
aquello que proviene de los sentidos. Kant es alemán
y se forma en la concepción racionalista. Pero al leer a los empiristas, se da cuenta
de que no puede haber conocimiento de algo de lo cual no se pueda tener ningún
dato, ninguna percepción, pero también es necesario la actividad del sujeto
cognoscente. La psicología racional, como conocimiento puramente racional del
alma, no puede constituirse en una verdadera ciencia. Todos los argumentos
acerca de la substancialidad e identidad del alma se
basan en última instancia en la proposición “yo pienso”. Y esta proposición es
empírica, no racional. Sólo queda estudiar el alma a partir de lo que nuestra
experiencia nos muestra.
Ahora bien, ¿cuál es el estatus de la psicología
como ciencia empírica? Según Kant, la psicología
tampoco puede ser una psicología empírica en sentido propio. Una ciencia tiene que
poder “matematizar” sus contenidos, para formular los
juicios sintéticos a priori y brindar conocimiento apodíctico. Se cree en esta
época que las matemáticas constituyen una abstracción de la experiencia, y no
como hoy las concebimos, como sistemas axiomáticos independientes de la
realidad. Los contenidos mentales, no se dan en el espacio, pero sí en el
tiempo, es decir transcurren. Entonces los fenómenos psíquicos solo se dan en
el tiempo. La Psicología no puede matematizar sus
contenidos y en consecuencia, tampoco puede ser una “verdadera” ciencia.
Además de matematizar, una ciencia debe poder
experimentar, observar, y si el objeto de experimentación son
contenidos de la vida interna, ¿cómo un sujeto podrá experimentar algo
internamente y al mismo tiempo observarlo? ¿Cómo podrá desdoblarse sin deformar
los propios contenidos mentales? Además la vida interna no responde de la misma
forma ante la primera y la segunda vez que se le presenta un mismo estímulo.
Por lo tanto, la Psicología no puede matematizar
sus contenidos, ni puede aplicar en método de observación y experimentación, es
decir, no puede ser tampoco una buena ciencia empírica. ¿Qué le queda entonces?
Le queda ser una especie de Antropología, que se aboque a la observación
sistemática de los seres humanos en el mundo, y abandone el método
introspectivo. Estas observaciones externas sobre el comportamiento de los
conciudadanos, sobre diferentes culturas, no sería un conocimiento científico
en sentido estricto, y pero sí constituiría un cúmulo de informaciones útiles
para la vida cotidiana. Luego de la obra de Kant a
fines del siglo XVIII, nadie más intenta desarrollar una Psicología
racionalista, y los que intentan avanzar hacia una psicología empírica
retomarán los desafíos planteados por Kant, antes de
acometer la empresa.
Y el sentido interno continuará de alguna forma
siendo el objeto de estudio de la posterior Psicología científica.
La ciencia del sentido íntimo. Aquí ya no se trata del “yo pienso” de
Descartes, sino de un “yo quiero”, un yo del
deseo, voluntad, que quiere algo y al que se le pueden presentar
obstáculos para lograrlo, incluso obstáculos de su propio cuerpo. Por eso Canguilhem
relaciona esta tercera posición con la patología de la afectividad, con la
medicina mental y el sufrimiento humano.
Por un lado se encuentran las prácticas alienistas que se desarrollaron a
fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX, con el tratamiento moral de
Pinel, Esquirol, etc. Y por otro lado, el Psicoanálisis, que estudia ese abismo
de la vida psíquica del individuo buscando respuestas a su padecimiento.
Y luego esta el proyecto llamado “biología del comportamiento”, y aquí está
pensando en el conductismo y el impacto del evolucionismo. Desarrollado en EE.UU.,
es una teoría que estudia por igual humanos y animales, y también en el impacto
del desarrollo de la industria, donde se intenta maximizar el rendimiento de
cada uno dentro del enorme engranaje de la producción en grandes cantidades.
Aquí Canguilhem hace una diferencia entre el instrumentalismo y el
utilitarismo. El segundo es una concepción filosófica que se desarrolló en
Inglaterra en la primera mitad del siglo XIX, asociada al empirismo, que
influyó mucho en los primeros desarrollo de la Psicología, y se basa en
interpretar al hombre a partir de sus sensaciones de placer y dolor, desde allí
construye una ética incluso, en donde el bienestar es aquello que produce
placer. Por ello el utilitarismo pone como fin al hombre y su estad de placer o
bienestar.
Canguilhem le critica a este proyecto el haber suplantado el utilitarismo
por el instrumentalismo, la cual es una corriente que se desarrolla en el siglo
XX, aquí el hombre ha dejado de ser el fin pasando a ser un medio para otras
cosas, “instrumento para” y por ello no tiene una idea de hombre, a diferencia
de los otros que si lo tienen, provenientes de la filosofía. Y este es un
problema ético, el psicólogo mide o examina al hombre para ubicarlo en algún
lugar, no por el hombre mismo.
Finalmente Canguilhem dice que, al salir de la Sorbona, podemos tomar dos
direcciones diferentes, o bien dirigirnos al panteón donde están enterrados los
grandes hombres filósofos, científicos, o bien, tomar la dirección opuesta y
dirigirnos al destacamento de policía, controlar el orden, la conducta.
La Psicología sale de la Sorbona, es decir que para él no es una ciencia, y
que puede o bien, apoyarse en la filosofía, o bien, alejarse de ella,
constituyéndose en una forma de control de la conducta.
Canguilhem escribe a principios de siglo XX, se encuentra muy influenciado
por esta concepción filosófica que sostiene que una ciencia para ser tal tiene
que tener una unidad, pero desde la década del 80 en adelante esto e encuentra
en cuestión. Aún más en las ciencias humanas. Además mide a las ciencias desde
el parámetro de la filosofía, considerando que todas las disciplinas deben
descansar sobre ella. Sin embargo existe en la actualidad una corriente
filosófica, la epistemología naturalizada
que hace explicito algo que siempre existió, y es que cuando alguien filosofa
sobre un tema, no se puede hacerlo desconociendo los fundamentales
descubrimientos que la ciencia ha logrado. Es decir que el filósofo no es
autónomo de los demás saberes, debe dialogar con la ciencia.
El último texto que corresponde a esta Unidad es un texto de Nicolas Rose.
Trabaja en la escuela de Londres de economía donde trabajó K. Popper. Es un
historiador que se ha especializado en las ciencias humanas, Biociencia y Tecnología. El sostiene que
estos desarrollos impactan en nuestras subjetividades, he intenta profundizar
en la cuestión ética y social presente en la producción del conocimiento sobre
los seres humanos.
Las tesis principales del texto de Rose propuesto, un capitulo de su último
libro “Inventing our self” son las bases del programa de nuestra materia.
Es una concepción cercana a la de R. Smith. Sostiene que la Psicología no
es simplemente un sistema de enunciados, es un conocimiento tecnología, es una
Tecnología, rescatando la dimensión práctica. Pero no únicamente la práctica
profesional, sino que se refiere a que en la misma producción del conocimiento
humano, los psicólogos estamos interviniendo y modelando al hombre. Y además se
refiere a como influimos con nuestros saberes psicológicos a la sociedad a la
que pertenecemos. Es una tecnología humana que moldea subjetividades.
Con la ilusión del conocimiento objetivo, neutro, universal, se desvirtúan
las relaciones de poder que en el se juegan. La historia crítica debe iluminar
esto, esta relación entre los saberes, el poder y la gubermentalidad. Rose toma
ideas de G. Bachelard y de M. Foucault. Una historia crítica permite cuestionar
y conmover el presente, desmoronar, fragmentar las verdades.
A las historias tradicionales las llama historias
recurrentes. Son historias que buscan legitimar el presente, presentar una
continuidad en el desarrollo de la disciplina, autores canónicos que le dan
identidad, que usan el presente como medida de aquello que estuvo mal o bien en
el pasado, que ven ese desarrollo como necesario, en donde el objeto de la
Psicología se vuelve prediscursivo, ahistórico, asocial. Lo nuevo que plantea
Rose en relación a las historias recurrentes es que éstas tratan de legitimar un régimen de verdad.
(Régimen de verdad es un concepto de Foucault). Pero no dejando en evidencia
que existe tal régimen de instauración de un orden, que tiene un aspecto
político, ya que privilegia ciertas relaciones en detrimento de otras.
Ahora bien, existen “otras” historias, como la que plantea Danziger y otros
que ponen en relación la producción de conocimiento con los determinantes
sociales, pero Rose dice que estas historias externas critican esa pretensión
de objetividad y neutralidad propia del empirismo, pero al hacerlo critican la
construcción del objeto de conocimiento como si este no tuviera validez, y ese
no es el problema, criticando de esta forma caen en el mismo error. Aquí es donde toma a Bachelard, que un
pensador francés, matemático, que se ha dedicado a la historia de la
matemática, de la física y también a la epistemología. Y toma dos conceptos de
él, uno el de obstáculo epistemológico,
obstáculo que son de carácter inconsciente. El otro es la idea que la ciencia produce su conocimiento en contra
de lo empírico. Es decir que para formular una teoría se debe ir en contra
de lo que “parece” a simple vista. El componente teórico de la ciencia es
creativo y luego se pone a prueba con lo empírico. Por eso Bachelard dice que
el epistemólogo junto al científico debe ejercer una vigilancia epistemológica constante pues, si no se esta atento, se
deja seducir por la experiencia sensible.
Entonces toda ciencia es posible gracias a una actividad constructiva, y
esto no esta mal (error en el que caen los historiadores sociales críticos). Resumiendo
tenemos:
La dimensión tecnológica tiene que ver con todo el dispositivo que se pone
en juego para producir un conocimiento,
De Foucault toma:
Rose concluye entonces que la Psicología es tecnología en tres sentidos:
primero el lenguaje forma parte de las técnicas que utilizamos, pues ordenamos,
clasificamos el mundo con nuestro lenguaje, permitimos que ciertas cosas se
enuncien y otras no. Segundo la Psicología es tecnología porque tiene un
conjunto de técnica de cómo inscribir la subjetividad de los sujetos. Y en
tercer lugar es tecnológica porque forma parte de las tecnologías humanas que
buscan actuar sobre los seres humanos para determinar sus conductas. Por lo
tanto las entidades psicológicas no son prediscursivas.
Desgrabación: María Laura Fernández