Psicología II

En esta asignatura se analizarán las producciones teóricas de la psicología de la segunda mitad del siglo XX, haciendo hincapié en los debates y los desarrollos teóricos que han sido más relevantes en los últimos 25 años, desde la década de 1980.

El enfoque y los contenidos propuestos para Psicología II apuntan a retomar los análisis realizados en Psicología I, acerca de los problemas en torno a la relación mente- cuerpo, sujeto-objeto, lo innato y lo adquirido (herencia y aprendizaje), el individuo y la sociedad, consciente e inconsciente, determinismo (mecanicismo) y agencia, según la relevancia que adquieren los problemas en cada teoría o tradición de investigación. Los diversos enfoques analizados, vigentes en las investigaciones contemporáneas de la psicología, no se presentan solo como un conjunto de teorías, sino ante todo como desarrollos disciplinares de la psicología entendida como tecnología humana: la psicología, a la vez que produce conocimiento sobre los seres humanos, actúa sobre ellos y participa, en y junto a otras prácticas sociales, en la formación de sus subjetividades.

En cada uno de los núcleos temáticos que se abordan, interesa mostrar los contextos en los que se plantean los problemas, las condiciones que permiten la identificación o construcción de los mismos, y las herramientas conceptuales e institucionales con las que cuentan los autores/actores para implementar investigaciones y elaborar respuestas a esos problemas. Se busca destacar cómo esos contextos de problematización inciden tanto en la formulación del proyecto de investigación, en el recorte del objeto de estudio y en las vinculaciones disciplinares que se establecen con la psicología. En este sentido, se mostrarán algunas relaciones entre los problemas y los conocimientos producidos sobre ciertos objetos y los problemas de carácter práctico y las intervenciones profesionales. Se evitará dar a la materia un enfoque fragmentado de las diversas funciones psicológicas y una perspectiva individualista de la mente humana, que pareciera suponer la existencia de un psiquismo humano individual, independiente, y que a partir de allí se relaciona con los demás y con el mundo. Partimos de la idea de que las relaciones interpersonales, las interacciones sociales, son inherentes al desarrollo de la subjetividad humana, junto con su biología. Por lo tanto, la dimensión social y el enfoque evolutivo estarán presentes en cada uno de los temas abordados, y no como simples disciplinas psicológicas más (psicología social, psicología evolutiva) que se desarrollaron históricamente en contextos específicos. Si bien es inevitable avanzar focalizando temas de estudio, se buscará sin embargo un abordaje que establezca relaciones con otros problemas más amplios (históricos, sociales, teóricos, clínicos, etc.) que suscitaron preguntas en torno a un tema, y que promueva el establecimiento de vinculaciones entre las funciones psíquicas estudiadas en las diversas unidades. Se propone una perspectiva que busque la integración de temas y que suscite la apertura hacia nuevas preguntas y el debate.

El enfoque cognitivo en psicología tiene en cuenta tanto funciones y procesos mentales conscientes como un conjunto complejo de procesos, estructuras y representaciones mentales no accesibles a la experiencia fenoménica. Inicialmente la psicología cognitiva del paradigma del procesamiento de información, se centró en el estudio de las competencias cognitivas de la mente humana del adulto normal, desde una concepción internalista y asocial de la mente, definida al margen de determinantes neurológicos y centrada en procesos cognitivos independientes de factores emocionales y motivacionales. Esta línea de indagación desarrollada fundamentalmente en Norteamérica, ha cambiado en las últimas décadas: se han implementado investigaciones y elaborado explicaciones sobre el desarrollo filogenético y ontogenético de las funciones mentales y de los aspectos cognitivos de distintos trastornos mentales; se considera el carácter estructurante del medio social y cultural sobre ciertos procesos y funciones mentales; y se reconoce la interdependencia entre los procesos cognitivos y emocionales y la necesidad de compatibilizar sus modelos explicativos con los conocimientos generados en el ámbito de las neurociencias cognitivas. En esta transformación, han sido decisivos los aportes de la psicología del desarrollo, de la psicología genética, de la psicología sociohistórica de Vigotsky y sus continuadores, de los estudios sociales y culturales más amplios y de los estudios sobre retórica y narratividad.

Los nuevos enfoques de psicología cultural se han desarrollado claramente desde la década de 1990, aunque reconocen relaciones estrechas con desarrollos previos, desde fines del siglo XIX y a lo largo de todo el siglo XX, tanto en Europa como en América. Si bien no constituyen una empresa teórica unificada, los diversos enfoques comparten ciertas ideas que los diferencian de los enfoques cognitivistas de procesamiento de la información y del conductismo metodológico. Ante todo, la cultura ocupa un lugar central en la comprensión y explicación de las funciones psicológicas humanas, y deja de ser una variable independiente más, como lo serían otras tantas variables ambientales. La unidad de análisis deja de ser la mente individual, o la conducta estudiada externamente como una cosa, y se desplaza hacia la acción entendida como intencional y mediada en un contexto, en la vida cotidiana. La mente emerge en esta actividad, es co-construida y distribuida. Se reelabora una noción de agencia humana que no cae ni en el individualismo ni en el determinismo colectivo. Trata de articular el desarrollo filogenético, la historia cultural y el desarrollo ontogenético en la comprensión de las funciones psíquicas.

Las corrientes teóricas que han sido predominantes en la psicología han tendido a dejar de lado la cultura, universalizando los resultados obtenidos a partir del estudio psicológico de las propias sociedades, clases sociales, grupos étnicos o género. Los estudios transculturales aportaron una visión que enfrentaba los problemas que surgían de estas generalizaciones, aunque no pudieron ir más allá de las limitaciones metodológicas y epistémicas de sus propios marcos teóricos. En este sentido, las obras de Piaget y Vigotsky son retomadas en esta asignatura Psicología II, a la luz de las líneas de pensamiento que abrieron, de los debates que promovieron, y de lo que incitaron: nuevas investigaciones, extensiones de los programas originales o bien la búsqueda de teorías alternativas.

Mientras Psicología I se enfrenta a la dificultad de la escasez de textos en castellano que aborden problemas epistemológicos de la psicología en articulación con el análisis de sus condiciones históricas de producción, en Psicología II se presenta la dificultad de los pocos estudios que integran la perspectiva histórica y epistemológica en el abordaje de los problemas y desarrollos de la psicología (en sus teorías y prácticas profesionales) de estas últimas tres décadas. De ahí que, el enfoque de ambas materias supone un trabajo a mediano y largo plazo, a realizar con los equipos docentes de las cátedras y con otros equipos de investigación.

Referencias bibliográficas:

1.Cfr. Nikolas Rose (1990). Governing the soul. The shaping of the private self. London and New York: Routlege; (1998).  Inventing our selves. Psychology, Power, and Personhood. Cambridge (U.K.): Cambridge University Press.

2. Cfr. Michael Cole (2003). Psicología cultural. Madrid: Morata.